Content curators 198. Influencers de vida normal, Abandono del libro por el vídeo, Método para leer más
Content Curators es una newsletter de metacuración. Una mirada semanal a temas de Información y Comunicación Digital
Hola, te doy la bienvenida a una nueva edición de Content Curators, la #198.
Como siempre, te cuento cuál es el link más visitado de la pasada edición #197: en esta ocasión ha sido el resumen ejecutivo en español del Digital News Report 2026. Si te lo perdiste, ahora tienes otra oportunidad.
Esta semana tienes estos tres temas, ordenados como siempre por mi día de lectura y no por importancia:
Influencers de vida normal
Abandono del libro por el vídeo corto
Método para leer más
¡Vamos allá!
Palabras clave Content curators #198: Tendencias, comunicación digital, influencers, creadores de contenido, TikTok, redes sociales, plataformas sociales, vida digital, información digital, información impresa, papel, libro, libros de no ficción, videos, videos cortos, YouTube, redes sociales, plataformas sociales, consumo, leer, lectores, hábitos de lectura
La frase
“Convertir la lectura en un gimnasio cerebral, en una verdura que hay que comerse o en unas pesas que levantar por mantenerse saludable, me parece una derrota intelectual, la sumisión a la lógica de la autoayuda”
Antonio Ortiz en Error 500
1. Influencers de vida normal
Domingo 21 de junio de 2026
Me ha interesado este tema de Delia Rodríguez en El País al que llego por su post en LinkedIn: Diario de una funcionaria
El título hace referencia a la serie de TikTok “Diario de una funcionaria” que Delia cura y en la que vemos el día a día de Marta, funcionaria en unos juzgados de Madrid.
A diferencia de la mayor parte de las creadoras, que intentan vender un estilo de vida más o menos sofisticado, sus vídeos tratan sobre la normalidad. Es una chica normal, con su casa normal, su ropa normal, su vida normal. Se levanta, va leyendo en el metro al trabajo, se sienta frente al ordenador, desayuna, trabaja, aprovecha a veces el descanso para hacer recados, vuelve a trabajar. Tramita cosas. Algunos días come en la oficina, otros se va a casa. Tiene toda la tarde para cocinar, limpiar, ir al gimnasio, hacer la compra, acudir a clases de cerámica, quedar con sus amigos o su pareja, ir al cine, ver una serie, tirarse en el sofá, seguir leyendo.
Así, frente a influencers triunfador@s, guapísim@s, hiperprofesionales, que hacen cosas divertidísimas o dan envidia con sus viajes y sus hoteles, en las redes triunfan también influencers que llevan una vida más bien normal y aburrida.
La clave que me ha interesado aquí del análisis de Delia, y que dice mucho de nosotros es que la “vida normal” es una aspiración en el mundo actual:
Esta normalidad resulta profundamente aspiracional porque transmite el lujo de una vida joven y tranquila, con un salario fijo y tiempo libre, en la que conciliar el trabajo con todo lo demás es posible y cada día promete discurrir como el anterior. En nuestro país el 76% de los jóvenes menores de 29 vive con sus padres y no en pareja, y cuatro de cada diez tuvo que abandonar su empleo en menos de un año debido a los bajos salarios y la falta de flexibilidad.
Seguramente, esto no sería así si no hubiera tristemente tanta precariedad e inestabilidad en nuestra sociedad, especialmente entre jóvenes. Delia lo explica muy bien:
Son adultas funcionales que han logrado, aparentemente, lo más difícil: mantener todas las bolas de los malabares en el aire sin que se les caiga ninguna, y que por eso presumen de su rutina y no de llevar ropa cara. Las jóvenes de la generación Z (y también millennials) las miran, pensando en opositar para cumplir su fantasía de tener un trabajo estable, un piso y una pareja. A otras generaciones estos sueños podrían parecernos pequeños, pero ninguno de los tres objetivos es fácil de conseguir, ni siquiera por separado.
No tengo ni idea de si existe la normalidad, pero si la hay, es un lujo extremo.
Pues sí. La normalidad como lujo.
2. Abandono del libro por el vídeo corto
Viernes 26 de junio de 2026
Me ha interesado el post de Antonio Ortiz en Error 500 El podcast mató el libro largo de no ficción para hombres maduros
Antonio cura el artículo reciente de Tim Ferriss Has AI Already Killed How-To Nonfiction? Sales Trends, My Personal Data, and What It Might Mean for the Future, donde el autor superventas comparte con inusual transparencia los datos de venta e impacto de sus libros:
Resulta llamativo que, durante años, la producción editorial de Ferriss se pareciera mucho a una renta vitalicia estable y predecible. Pero, en los últimos tiempos, la secuencia es la de un negocio que acelera su caída: una bajada moderada del 5% en 2023, del 13% en 2024 y del 46% en 2025, con un ritmo de descenso del 57% en lo que va de 2026. Si la cadencia se mantiene, su catálogo venderá en papel alrededor de un 80% menos que en 2022.
Otros datos que ha buscado Antonio a nivel global van en la misma línea:
En el primer trimestre de 2026 la no ficción adulta cayó un 9% en Estados Unidos, pero la subcategoría de autoayuda se hundió un 26,3% interanual.
Tim Ferriss relaciona el desplome de sus ventas de libros más con la irrupción de los chatbots de IA que con el éxito de los podcasts y los vídeos largos de YouTube, pero Antonio, y esta es la tesis principal de su post, lo ve más bien al revés.
Porque para él son los podcasts y videos de YouTube, y aun más especialmente los fragmentos de vídeos cortos extraídos de ambos que inundan las redes sociales, los verdaderos culpables del descenso de ventas de los libros de ensayo, especialmente de los que funcionan como “tablas de consulta” de apoyo psicológico, de salud, de temas profesionales o de finanzas.
Antonio señala que este fenómeno de abandono del libro por el podcast y el video corto pasa mucho más en hombres que en mujeres, y reflexiona ampliamente sobre sus distintas derivadas.
Te comparto aquí tres que me han dejado pensando: la visión de la lectura como factor diferencial en el futuro; y al mismo tiempo, la diferente visión del asunto según generaciones y la objeción a convertir la lectura en una obligación:
Sigo convencido de que la capacidad de concentrarse ochenta páginas seguidas en un único tema, sin distracciones, será un diferencial en cómo nos desenvolvamos.
[Esto] muestra también nuestra relación generacional con el libro, que llega a un punto sentimental: somos los que somos porque leímos mucho.
Convertir la lectura en un gimnasio cerebral, en una verdura que hay que comerse o en unas pesas que levantar por mantenerse saludable, me parece una derrota intelectual, la sumisión a la lógica de la autoayuda.
Lo dicho. Para pensar
3. Método para leer más
Sábado 27 de junio de 2026
Más sobe libros y lectura. Quizás porque sigo pensando en el tema de ayer, me ha interesado el tercer tema de Jordi Pérez Colomé en su newsletter Tecnología de hoy: Cuántos libros lees al año
Advierto que sigue una visión friki, o al menos singular, del asunto.
A partir del caso del influencer Fernando Bonete que se está haciendo viral en redes, y lo han entrevistado en El País y El Mundo porque asegura que lee 140 libros al año, Jordi ha buscado otra persona que le supere. Y lo ha encontrado.
Resulta que hay un tipo, el economista Tyler Cowen, conocido por su podcast y por su hiperactividad, que lee mucho más:
“La gente no me cree cuando hablo de la cantidad de libros que pasan por casa. Si no estoy de viaje, es bastante normal que me pase por cinco o diez libros al día; qué partes he leído de cada uno ya es discutible, pero quizás, haciendo el promedio, salga a leer dos o tres libros al día”
Lo interesante aquí es el “método Cowen” para leer tanto. Aquí tienes una síntesis, en sus propias palabras:
Lo importante es ser implacable con los libros que no son buenos. Simplemente deja de leerlos, déjalos a un lado y, por lo general, tíralos. No los regales. Podrías hacerle daño a la gente si los regalas.
La forma de leer bien es leyendo mucho, y leyendo mucho durante toda la vida. Luego, cuando te pones a leer libros de verdad, piensas: "Esto ya lo sé, esto ya lo sé, esto ya lo sé". Sigues adelante y lees mucho más rápido. Esa es de verdad la manera de leer mucho.
Hay una especie de rendimiento acumulado en obsesionarse con la lectura, empezar joven y no parar nunca.
Es decir, si no he entendido mal, se trata de leer mucho, empezar de joven y no parar, descartar y tirar los libros malos inmediatamente y relacionar las lecturas entre sí para saltarte páginas. Aclaro que hablamos estrictamente de no ficción.
Impresiona este Tyler. Como dice Jordi,
Dos o tres libros al día, igual no cada día, salen fácilmente a 500 al año. Bonete tiene mucho que leer aún
Pues a mi me están entrando ganas de leer más porque estos tipos me están dejando en muy mal lugar. Y tu, cómo lo ves?
Final
Muchas gracias por llegar hasta aquí. Si te ha gustado Content curators, compártela porfa en tus redes sociales favoritas, y/o dale un like o una recomendación. También puedes preguntarme lo que quieras.
Hasta el próximo domingo, te deseo un feliz final de semana





Revisé el texto de Ferris en la semana y me dejó esta idea: si tu libro de no ficción es reemplazable por un podcast o por un video de YouTube, quizás no era tan buen libro y sus ventas estuvieron animadas por algo distinto a su calidad (leí el suyo sobre la semana de 4 horas y lo encontré deficitario, desconozco la calidad del resto de su obra). Sobre el otro tema de la cantidad de libros: que cada uno lea lo que puede leer. Si es un libro al año, pero es En busca del tiempo perdido, no me parece un mal número.